|
|
|
LA INDUSTRIA PLATANERA LUCHANDO CONTRA LA ADVERSIDAD
El cultivo del plátano tuvo su apogeo en la década de los años 80 sin
embargo, no fue un cultivo que nació solo. El platano
creció bajo la sombra de su primo mayor el banano ya que la mayoría de
plataneras en Honduras fueron establecidas en tierras que iban siendo
abandonadas por las compañías transnacionales bananeras que las vendían o
cedían a ex trabajadores o bien, iban siendo expropiadas por los gobiernos de
turno y repartidas a grupos campesinos. Nunca hubo interés de parte de las
transnacionales de invertir en este rubro, ni hubo un esfuerzo con visión de
largo plazo de parte de los gobiernos para apoyarlo. Así como Honduras ocupó durante muchos años el primer lugar en mundo en la exportación de banano, también ocupó
en algún período de su historia un primer lugar como país productor de plátano
en Latinoamérica. Este efecto se daba, porque la mayoría de los plataneros
independientes habían laborado para las transnacionales y conocían las
prácticas culturales que eran similares a las del banano, con el beneficio
colateral que las bananeras para evitar la contaminación de sus fincas,
fumigaban también las plataneras aledañas, lo que ayudó a controlar la sigatoka negra durante varios años. El apoyo inicial de FPX a la ANPLAH fue el establecer un proyecto de
exportación de plátano como producto fresco a Estados Unidos, donde existía
un nicho de mercado nostálgico dentro de la población latinoamericana,
principalmente centroamericana y caribeña. Así, el platano
se exportó exitosamente, durante varios años. También se enseño a los
productores a respetar las normas de calidad y comercio exigidas por el
mercado. Como anécdota recordamos que algunos productores, con la
acostumbrada malicia, colocaban los plátanos más bonitos en la parte superior
de la caja y los de rechazo abajo, lo cual lógicamente no era del agrado de
los compradores y de inmediato bajaban los precios. Al comenzar a decaer la
industria bananera por problemas de mercado y huelgas de trabajadores, también
decae la industria platanera. Fue entonces que la calidad del producto de
exportación a los Estados Unidos fue superada por otros países como Ecuador y
Colombia, los cuales lograron desarrollar, posteriormente, el cultivo en una
forma tecnificada independiente al banano, y acapararon el mercado. Sin embargo, como dice el viejo y conocido refrán: “no hay mal que
por bien no venga”. A finales de los 60, el Sr. David Cabeza y su
esposa doña Georgina, forman la empresa Industrias Sula y establecen una
industria de boquitas (tajaditas) de plátano como su producto estrella,
logrando crear y hacer crecer un mercado a nivel nacional y regional. Esta
alternativa logra amortiguar el efecto por la pérdida del mercado de
exportación de plátano fresco, y mantiene la estabilidad de la demanda. Por esos mismos años, Alfredo Lardizábal un hondureño radicado en Miami y
amplio conocedor del mercado latino, se asocia con su hermano, gran amigo
nuestro y colega Zamorano, el Ing. Jorge Alejandro Milla Oviedo (QDDG) y
establecen la empresa INALMA, comenzando así el desarrollo de la industria
del plátano frito, congelado listo para exportar. Finalmente logran el
desarrollo de la tecnología, y la adaptación y promoción de este producto en
el mercado Americano. Posteriormente, Industrias Sula incursiona también ese
mercado, con el mismo producto. La inversión en tiempo y dinero fue grande
pero finalmente, y después de varios años, logra introducirse el producto no
solo al mercado latino si no también al mercado convencional americano. Con la destrucción de la incipiente producción interna después del Mitch, estas dos empresas procesadoras, tuvieron que importar
la materia prima de Guatemala y Costa Rica, Es por eso que, para honrar los
pedidos de sus clientes en Estados Unidos, tuvieron que operar con pérdidas
por más de dos años. Por este motivo Don David y Don Alfredo merecen un gran
reconocimiento por su ingenio, empeño y tesón en sostener esta noble
industria. He aquí otra gran oportunidad para el nuevo gobierno, de organizar,
apoyar y facilitar el cultivo e industrialización del plátano. Para eso deben
establecerse reglas claras en cuanto a los esfuerzos de organización y
tecnificación de la producción, que obedezcan los requisitos del mercado y en
cuanto a la comercialización, el acompañamiento y aseguramiento de que los
contratos de compra-venta sean ecuánimes y de beneficio colectivo. Se debe
descentralizar el papel ejecutor del Estado y delegar la logística de apoyo
con suficientes recursos en instituciones privadas que han acompañado a la
industria, a sus productores y a sus empresarios a través de los años y
quienes conocen mejor que nadie sus inquietudes, problemas y sus soluciones. Nuevamente, FPX demuestra su papel protagónico e histórico en el
desarrollo de agroindustrias no tradicionales de exportación y está en la
mejor disposición de brindar ideas y soluciones para organizar y reactivar la
industria platanera de Honduras. 1/ Gerente General de FPX desde 1993, Ing. Agrónomo y Master en Ciencias Hortícolas, Experto en Agronegocios de Exportación. (mgalindo@fpxhn.net)
|
|
|