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ENFRENTANDO AL CAFTA CON AROMA DE BANANO Y DE CAFÉ Por Ing. Medardo Galindo Mayorga 1/
Recuerdo que a inicios de la década de 1960, la agricultura era
considerada aún el camino a seguir para alcanzar el anhelado desarrollo
económico del país, y era una actividad de orgullo y meta de muchos jóvenes
de entonces que se lanzaron al estudio de las ciencias agronómicas como
culminación de la meta para alcanzar una carrera de éxito en su vida. Las
empresas más grandes y fuertes del país eran aún las transnacionales
bananeras e incluso a la Tela Railroad Company, denominada simplemente como “la
Compañía”, ya que era considerada la “Meca” de todo
profesional del agro. También de muchos campesinos emigrantes del interior
del país que venían a la Costa Norte buscando el anhelado sueño Americano,
con la diferencia que en ese entonces el sueño estaba en Honduras y no
necesitaban irse de “mojados” hacia los Estados Unidos, si no que
llegaban en transporte terrestre hasta La Lima, donde estaba el centro de
operaciones de “la Compañía”. Otro tanto hizo la Standard Fruit Company, con su centro de
operaciones en La Ceiba donde se formó otro gran emporio de desarrollo
bananero. ¿De donde venía el capital de financiamiento de estas grandes empresas? Sencillamente,
el capital venia de inversionistas americanos quienes creyeron en la
agricultura, habiendo investigado e identificado previamente un mercado de
exportación; también habían desarrollado formas modernas de transportar un
producto tan perecible y llevarlo por vía marítima con una calidad impecable
hasta la mesa del consumidor. Lógicamente debió ser una actividad altamente
rentable para poder multiplicar todas las ganancias en otras actividades de
diversificación, y que alcanzara aún para dedicar gran cantidad de recursos,
no sólo al desarrollo económico, sino también a materias de salubridad y
educación en los lugares donde operaron. Casi paralelamente, en las zonas montañosas, los gobiernos de ese
entonces se habían dedicado a fortalecer el cultivo del café como una
actividad de prioridad nacional, y se conformaron infraestructuras de
producción, apoyo y fortalecimiento a la exportación de ese rubro. El
financiamiento provino de comerciantes locales, que lograron identificar
mercados de exportación en Europa y Asia. Fue tan exitoso este rubro, que
antes el decir que se era cafetalero, era sinónimo de gente adinerada y
próspera. En realidad lo fue, y hasta formó un banco que financiaba las
actividades de producción.
¿Pero es la agricultura aún la opción económica para el desarrollo del
país? Siempre hemos sostenido que los gobiernos deben diferenciar entre lo
que es el desarrollo social y el desarrollo económico. Es muy importante para
el nuevo gobierno que arranca sus actividades bajo el marco económico del
Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos (CAFTA), entender que ahora más
que nunca en nuestra historia predominarán las fuerzas del mercado, y el
temor de algunos sectores sensibles de la agricultura nacional ante esta
realidad. Aquí es donde consideramos debe verse con claridad la brecha; los
rubros de banano y café ya no son los fuertes monocultivos que sostenían la
economía del país, y entendemos que un gran segmento de la población rural viven
de este rubro, sin embargo, debemos estar claros que las fuerzas del mercado
ya no están a favor de los mismos, y que en términos económicos se debe
invertir los recursos en nuevos rubros más rentables para la economía
nacional. Por tanto, deben buscarse otras estrategias para sostener el
balance social que puede afectarse al haber pérdida de empleos y deterioro en
las condiciones económicas de los productores y empleados de estos rubros. En columnas anteriores, hemos ya descrito el éxito alcanzado por los
rubros no tradicionales y el crecimiento sostenido que han mostrado. En por
eso que consideramos que es en este campo donde el nuevo gobierno, y
gobiernos futuros, deben apostar. Hemos visto el desarrollo social de nuevos
polos como Choluteca y Comayagua que han crecido a la sombra de estas nuevas
agroindustrias, las cuales representan opciones de ofensiva ante el CAFTA, por
lo cual las debemos cuidar, y al mismo tiempo ir buscando opciones de
reemplazo para cuando el mercado madure completamente y comiencen también su
período de decadencia. Mientras tanto, debemos enfrentar con optimismo, sabiduría y decisión los
nuevos retos, porque ya tenemos ejemplos de éxito, y ya hay caminos
recorridos que nos pueden llevar a enfrentar con éxito estos nuevos senderos
de la globalización. Sólo tenemos que reordenarnos y seguir desarrollando
nuestras agroexportaciones con ese aroma de banano y café. 1/ Gerente General de FPX desde 1993, Ing. Agrónomo y Master en Ciencias
Hortícolas, Experto en Agronegocios de Exportación,
(mgalindo@fpxhn.net). Visite nuestra pagina web www.fpxhn.net , la fuente más actualizada en Agro
Exportación. |
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